Cuando género y origen racial se cruzan: marzo en clave interseccional
27/03/2025
Marzo es un mes clave en la lucha por los derechos humanos y la igualdad, con dos fechas que nos invitan a reflexionar: el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y el 21 de marzo, Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial. En Accem, como organización comprometida con la defensa de los derechos de las personas migrantes y refugiadas, reafirmamos nuestro compromiso con la protección de los derechos humanos y la lucha contra la discriminación racial y de género. En este mes, queremos visibilizar también una realidad que muchas veces queda oculta: la discriminación interseccional que sufren las mujeres racializadas y migrantes.
Discriminación múltiple e interseccional: diferencias clave
Para entender cómo funciona la discriminación, es importante conocer que no todas las personas la experimentan de la misma manera. Dependiendo de la combinación de factores como el género, el origen racial, la etnicidad o la situación migratoria, la discriminación puede manifestarse de distintas formas. Existen dos enfoques principales para analizar estas desigualdades:
- Discriminación múltiple: Se da cuando una persona es discriminada por más de un motivo (como, por ejemplo, género y origen étnico), pero estas discriminaciones actúan de forma separada y no se refuerzan entre sí. Ejemplo: una mujer con discapacidad física que, por un lado, enfrenta discriminación en el acceso al empleo en un sector masculinizado como la ingeniería, donde se le niegan oportunidades por ser mujer en un ámbito dominado por hombres, y, por otro lado, experimenta dificultades en su movilidad diaria debido a la falta de accesibilidad en el transporte público. Ambas formas de discriminación afectan su vida, pero lo hacen de manera independiente y en contextos distintos, sin retroalimentarse entre sí, lo que lo convierte en un caso de discriminación múltiple.
- Discriminación interseccional: Ocurre cuando distintas formas de discriminación se cruzan y crean una realidad de opresión irreducible a sus partes. No se trata solo de sumar desigualdades, sino de comprender que la combinación de factores genera una situación específica de marginación. Ejemplo: una mujer migrante negra que busca trabajo como empleada del hogar y es rechazada no solo por ser mujer migrante ni solo por ser negra, sino porque la combinación de migrante, negra y mujer genera un estereotipo específico sobre su capacidad para desempeñar ciertos roles y sobre su acceso a derechos.
Casos específicos de discriminación interseccional
Para ilustrar cómo la discriminación interseccional impacta en diferentes ámbitos de la vida de muchas mujeres, vamos a exponer casos concretos en los que diferentes factores de desigualdad se entrelazan y generan barreras específicas. Los siguientes ejemplos son ficticios, pero reflejan situaciones reales identificadas a través de los programas de Accem que detectan casos de discriminación racial o étnica. Las mujeres racializadas, migrantes y refugiadas experimentan formas de discriminación que no pueden analizarse de manera aislada, ya que la combinación de su género, origen y situación socioeconómica influye directamente en sus oportunidades y obstáculos.
- Acceso al empleo: María, una mujer migrante de origen colombiano, trabaja en el sector de los cuidados. A pesar de su experiencia y formación, estudió enfermería en Colombia, enfrenta barreras para acceder a empleos mejor remunerados debido a prejuicios sobre su origen y su situación irregular, lo que la mantiene en una situación de vulnerabilidad laboral y económica. Se encuentra relegada a sectores altamente precarizados (como el trabajo doméstico y los cuidados), donde la falta de regulación la deja expuesta a abusos, explotación y a dificultades para regularizar su situación administrativa.
- Violencia institucional: Amina, una mujer migrante de origen senegalés, ha solicitado asilo en España tras huir de agresiones físicas y amenazas de muerte por parte de su marido en su país de origen. Aunque existen vías específicas de asilo por motivos de género para casuísticas como la persecución por mutilación genital femenina o el matrimonio forzado, Amina enfrenta dificultades adicionales en la acreditación de su historia. Durante su declaración, el policía nacional que recoge su testimonio muestra escepticismo, influenciado por estereotipos raciales que generan dudas sobre la veracidad de su relato. En lugar de recibir un trato basado en la protección de los derechos humanos, su solicitud es puesta en cuestión bajo la sospecha de que busca instrumentalizar el sistema de asilo para obtener protección internacional.
- Acceso a la vivienda: Yelitza, madre soltera y migrante peruana, lleva seis meses buscando una vivienda en régimen de alquiler, pero ha sido rechazada en todas las ocasiones. Algunos propietarios desconfían de su estabilidad económica por ser madre soltera y temen que pueda quedarse en la vivienda, ocupandola, de manera indefinida junto a sus dos hijos menores a pesar de tener trabajo fijo. Otros, directamente, se niegan a alquilar a personas extranjeras, lo que limita aún más sus posibilidades de acceder a un hogar seguro para ella y sus hijos de 5 y 7 años.
- Salud y derechos reproductivos: Saray, mujer gitana joven, acude a un centro de salud con dolores menstruales intensos, pero el personal médico minimiza su malestar, asumiendo que exagera o que solo busca llamar la atención. Sin realizarle pruebas adecuadas, la envían de vuelta a casa con indicaciones genéricas, sin considerar posibles afecciones como la endometriosis o el síndrome de ovario poliquístico. Su dolor es desestimado tanto por el estereotipo de que las mujeres gitanas tienden a dramatizar sus síntomas como por la creencia generalizada de que los dolores menstruales son algo “natural” que las mujeres deben soportar.
Retos y necesidad de un enfoque interseccional en las políticas de igualdad
A pesar de los avances legales y sociales en materia de igualdad, persisten grandes desafíos en la lucha contra la discriminación. En muchos casos, la aplicación de las leyes no garantiza una protección efectiva, y distintos grupos sociales continúan enfrentando barreras estructurales que limitan su acceso a derechos fundamentales como el empleo, la vivienda, la salud o el asilo. La discriminación y el machismo afectan de manera desigual a diferentes colectivos, pero quienes se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad, como las mujeres racializadas y migrantes, sufren una desprotección aún mayor.
Además, el auge de discursos de odio y narrativas que criminalizan la migración y la diversidad refuerzan estas desigualdades, normalizando y legitimando situaciones de discriminación estructural. La estigmatización de ciertos grupos y la difusión de ideas que perpetúan el rechazo hacia la diferencia no solo afectan la percepción social, sino que también influyen en el diseño e implementación de políticas públicas, reproduciendo patrones de exclusión.
Para combatir eficazmente estas formas de discriminación, es fundamental adoptar un enfoque integral en las políticas públicas, incorporando la interseccionalidad como un elemento clave para entender y abordar las desigualdades. Esto implica reconocer que las discriminaciones no actúan de manera aislada y que es necesario diseñar medidas específicas que respondan a las realidades complejas de los distintos colectivos afectados.
Desde Accem, seguimos trabajando en la sensibilización, la denuncia y el acompañamiento a las víctimas de discriminación racial y de género. Promovemos estrategias de inclusión que garanticen la igualdad de trato y la no discriminación en todos los ámbitos de la sociedad, contribuyendo a una respuesta institucional más efectiva y adaptada a las realidades de quienes enfrentan múltiples formas de discriminación.